Presidencia del Gobierno de las Islas Canarias

Datos técnicos:

Arquitectos: Fernando Menis, Felipe Artengo Rufino, José Maria Rodriguez Pastrana.

Emplazamiento: Santa Cruz de Tenerife, Tenerife. España.

Programa: Oficinas, Auditorio, Salas de reuniones y de Prensa

Estructura: Hormigón armado.

Materiales: Piedra local, hormigón armado, madera.

Fecha concurso: 1986.

Estado: Obra construida 1983.

Promotor: Gobierno de Canarias; Dirección General de Patrimonio, Consejería de Economía y Hacienda.

Superficie total construida: 6.500 m2.

Presupuesto de la obra: 7.078.300 euros.

Premios:

1º premio. Concurso Internacional de ideas para la Presidencia convocado por el Gobierno, 1986

1º Premio PAD 2000

1º Premio Manuel de Oraá 2000 Seleccionado para el Arsenale en la VIII Bienal de Arquitectura de Venecia 2002

Descripción:

El lugar donde su ubica la Presidencia del Gobierno de Canarias en Santa Cruz de Tenerife (Islas Canarias, España) está íntimamente ligado a los momentos fundacionales de dicha ciudad. Santa Cruz fue fundada el 3 de mayo de 1494 por los castellanos, durante el periodo de conquista de América, siendo uno de los más importantes puertos de avituallamiento de todas las expediciones que cruzaban el Atlántico hacia el nuevo mundo y uno de los primeros enclaves de la conquista española. En el entorno donde se encuentra ahora la Presidencia del Gobierno los castellanos situaron la Santa Cruz, madero del que la ciudad toma su nombre, que es desde entonces su símbolo, y que ahora se conmemora cada 3 de mayo entre las cercanas Ermita de San Telmo e Iglesia de la Concepción, en el límite de lo que hoy se considera la ciudad histórica de Santa Cruz.

El edificio constituye el punto de arranque de la reestructuración urbana de esta zona histórica que perseguía el primer ayuntamiento democrático, muy degradada a principios de los años 80, momento en el que en colaboración con el primer gobierno autonómico se convoca un concurso de ideas del que resulta ganadora la idea de Artengo, Menis y Pastrana. El fuerte carácter representativo que requería un lugar que iba a ser la sede de la presidencia de las islas lo toma el proyecto resaltando el protagonismo de grandes volúmenes fisurados de piedra basáltica y hormigón en la fachada. La imagen del edificio dialoga con la geometría abrupta de la Cordillera de Anaga y ocupa un lugar significativo en la estructura urbana.

Toda la organización interior se desarrolla alrededor de una pieza reconstruida de arquitectura de gran valor cultural e histórico: un patio tradicional de madera de tea utilizada en la arquitectura vernácula de esta zona cercana a Africa.  Se trata del patio original de la que solía conocerse como Casa Hamilton, uno de los edificios simbólicos escoceses del casco antiguo de Santa Cruz. (Fundada en 1837, por Lewis Gellie Hamilton, un caballero escocés de Greenock, instalado en Tenerife). En los años 60 la casa fue demolida para construir un alto edificio de viviendas, pero alguien, sin identificar, se preocupó por recopilar y guardar debidamente todas las piezas del patio original que permanecieron olvidadas en uno de los almacenes del Cabildo de Tenerife (el gobierno de la isla) hasta que un día Fernando Menis los encontró y de acuerdo con su equipo, y con el entonces presidente, decidieron reutilizarlo.

Por tanto, piedra, hormigón y madera son los materiales que se mezclan entre sí determinando y caracterizando el edificio. La piedra juega un papel muy especial. Mientras que en el exterior los magníficos volúmenes se construyen con piedra basáltica áspera de la isla de Tenerife, bloques de piedras de diferentes colores, traídos de diferentes islas, como la Gomera o Fuerteventura, son colocados en los espacios más significativos del interior del edificio. Piedra de la Gomera en el salón de actos de la planta superior y piedra de Tindaya, de Fuerteventura en el Auditorio de la planta baja.

Los diversos presidentes que han tenido la oportunidad de vivir y trabajar en el edificio lo definen como un “lugar confortable, abierto, multifuncional y transparente”.

 Lleno de “lugares de encuentro” y “zonas para el visitante transparentes y abiertas” en torno al patio, el diseño favorece la interrelación entre los diferentes pisos del edificio, la entrada de la luz del sol y la regeneración natural de aire.

 Artistas locales colaboraron con los arquitectos durante todo el proyecto y su trabajo –hecho in situ- se refleja directamente en la construcción y mejora del diseño del edificio. Son especialmente relevantes los frescos en el techo que el artista Fernando Alamo creó para el despacho del presidente y la sala del Consejo de Gobierno.

 El programa del edificio se resuelve en tres plantas con papeles perfectamente definidos entre las mismas.

La planta baja a través de la que se accede, exenta de soportes y resuelta con grandes vanos estructurales, incorpora la biblioteca y el salón de actos quedando formalizados dichos espacios por la propia estructura de hormigón. El acceso de protocolo se realiza utilizando el patio como entrada de vehículos hasta el pie de la escalera.

La planta primera actúa como un solo forjado estructural en toda su altura. Las pantallas alveoladas de hormigón que subdividen los usos administrativos de la zona, configuran las grandes vigas de canto que soportan los techos inferior y superior.

En la planta superior se desarrollan los actos protocolarios e institucionales, el Salón de Recepciones se prolonga en el Patio de los Tarajales sobre el salón de actos mientras las Salas de Gobierno otean el macizo Anaga. Las dependencias privadas de la Presidencia se alojan, sobre la cubierta ajardinada, en los volúmenes delimitados por pantallas de hormigón voladas desde el núcleo central de servicios y comunicaciones verticales que rematan el edificio.

Es quizá uno de los edificios de la trayectoria de Fernando Menis donde los detalles constructivos cobran mayor importancia, siendo distintivos detalles las carpinterías, escaleras y ascensor. Todo ello pensado para representar a las Islas Canarias.