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Espacio Cultural el Tanque

“Patrimonio industrial a espacio cultural”

Datos técnicos:

Arquitectos: Fernando Menis,

Emplazamiento: Santa Cruz de Tenerife, España.

Programa: Espacio Cultural.

Estructura: Metálica

Estado: Obra construida 1997.

Promotor: Cabildo Insular of Tenerife.

Premios: 1er premio, Premio Canarias de Arquitectura Premiado en los FADs, Barcelona Premio Laus de diseño, Barcelona

Descripción:

El Espacio Cultural el Tanque es un antiguo depósito de refino de crudo construido en los años 50 del siglo XX que se decide conservar, como huella de patrimonio histórico industrial, en su enclave original, en el barrio de Cabo- Llanos de Santa Cruz de Tenerife cuando, en el año 1997, el crecimiento urbano de la ciudad, convierte la antigua zona industrial ocupada por la refinería de Cepsa en un barrio residencial.

La idea de Fernando Menis fue conservar uno de los depósitos de crudo de la antigua refinería de Cepsa, mostrando la ejemplaridad de una pieza singular de carácter industrial.  Hoy es un marco insólito e irrepetible de Cultura y que se ha convertido en un vestigio de la memoria industrial de la ciudad que cumple en 2017 veinte años como espacio cultural.

El proyecto del Espacio Cultural “El Tanque” del equipo de arquitectos liderado por Fernando Menis se basó en conservar el aspecto esencial y original del depósito, resolviendo de una forma elemental la necesidad de acceso, buscando una calidad constructiva propia de una obra de carácter atemporal. Para ello se emplearon materiales reciclados de la propia refinería que estaba desmantelándose a su alrededor, creando entre los dos muros existentes (el de la base del tanque y el de la cubeta de seguridad que lo rodea) el espacio de acogida con un pequeño vestíbulo, zona de información y aseos.  La cota de entrada al tanque se sitúa cuatro metros por debajo del pavimento interior del mismo. Una puerta pivotante de acero (reciclada del tanque de al lado) de cinco metros de anchura facilita el acceso a un pequeño edificio desarrollado en rampa, en cuyo interior se sitúan un punto de información, una sala polivalente y los (pequeños) servicios sanitarios. La suave rampa del pavimento, junto con el techo y paredes laterales, configuran un espacio de acusada perspectiva, que proporciona una gran profundidad visual a este espacio de acceso; desde este ámbito de entrada se accede directamente a la puerta practicada bajo la cimentación del antiguo tranque produciéndose un espacio de altura reducida que provoca un efecto de presión sobre el visitante, previo a su definitiva entrada al interior del tanque, que se realiza a través de una segunda rampa de acero (también reciclada de otros tanques), que actúa como recorrido iniciático de preparación para el acceso al monumental espacio industrial interior.

Conforme avanzaba el desmantelamiento de la refinería se iban aprovechando materiales: grandes chapones que dieron lugar a la puerta pivotante, torres de luz que iluminan el espacio exterior, antiguos bidones convertidos en improvisados lucernarios, y un sin fin de pequeños elementos que encontraron un nuevo uso antes de ir al desguace. Algunos elementos de desecho fueron reciclados incluso para la escalera de la Casa MM, que Fernando Menis estaba construyendo por entonces. Como complemento la actuación añade otro objeto extraño rescatado, un antiguo finger de pasajeros del Puerto de Santa Cruz de Tenerife, descontextualizado que sirve de pasarela para acceso desde la calle.

Sus posibilidades físicas y funcionales han hecho posible su incorporación a la ciudad como espacio cultural y sala de exposiciones, un vacío cilíndrico que puede ser ocupado de forma libre por instalaciones artísticas de diferente naturaleza, ofreciendo un insólito espacio multifuncional de actividades culturales.